Texto leído en la misa del día 18/10/25 en honor a Juan.
Hoy quiero regalarte un pedacito de algo que tanto amabas: mi forma de escribir.
Desde que te fuiste me he dedicado a escribir cartas al cielo y esta es una de ellas:
Hola, angelito mío.👼🏻
Hace ya casi dos meses desde que el mundo perdió tu presencia…
Dos meses desde que apagaron tu sonrisa, tu mirada, tu luz.
Dos meses desde que todo pesa más, porque vivir sin ti duele demasiado.
En este tiempo, me he sentido egoísta por reír, por bailar, por conducir, por soñar… por sentir: sentir cómo el aire acaricia mi piel, cómo las olas rompen en mi pecho. Me dolía sentir tanto, hasta que comprendí que debo vivir cada instante por ti, porque tú ya no puedes.
Apareciste en mi vida en el momento más adecuado, junto a tu alma gemela, tu amigo, tu hermano Adonis. Juntos éramos todo.
Y dime, ¿cómo se aprende a vivir sin tu todo?
Desde entonces, muchas veces me he imaginado hablando delante de toda tu familia y tus amigos. Pero jamás pensé que tú no estarías a mi lado, llorando mientras me escuchabas halagarte en ese día que tanto habías soñado: el día de tu boda.
Siempre imaginé las palabras que le dedicaría a tu mujer, recalcándole la suerte que tendría al casarse contigo…
Pero no pudo ser así en esta vida.
Hoy me toca hablarte a ti, a tu alma y a tu memoria.
Por cierto Juan, ha sucedido.
Tu madre se ha convertido en mi apoyo incondicional, en mi refugio.
Tenías tanta razón cuando decías que nos llevaríamos tan bien… que duele.
Duele porque, de alguna forma, encontrarnos así también es encontrarte a ti.
Me rompe en mil pedazos pensar que jamás se va a poder cumplir nada de lo que soñamos juntos.
Nunca vas a poder ser el tito Juan que tanto querías, que tanto exigías ser, de nuestro soñado hijo.
Al menos me reconforta saber que te encanta el nombre que le pondremos algún día.
Sin embargo, me desespera saber que no volverás a abrazarme.
Ya no tengo a dónde correr cuando tengo algo que celebrar, ni tampoco cuando necesito uno de tus consejos únicos, Juan.
Me faltas en todo y para todo.
Siempre has sido, y siempre serás, la amistad más pura, sincera y desinteresada que he conocido.
Gracias por traer de vuelta a Núria a mi vida. Solo tu comprendías la profunda ausencia que sentía.
Te sentimos cuidándonos desde el cielo en cada paso que damos.
Y aun que duela aceptar que ya no estás aquí, sé que sigues conmigo.
En cada canción que suena en el momento justo, en cada puesta de sol que parece tener tu color, en cada abrazo que me llega cuando más lo necesito o en cada corazón que encuentro a lo largo del día.
Tu luz no se apagó Juan, solo cambió de forma.
Ahora brillas distinto, y sigues iluminando nuestro camino, como siempre.
Créeme cuando te digo que te he buscado en mil rostros, y ninguno ha tenido el valor de asemejarse a ti siquiera.
Y te prometo que mientras yo viva, tu nombre, tu risa y tu bondad jamás serán olvidados.
Gracias por haberme dado en vida el placer de ser tu mejor amiga.
Te quiero para siempre.
Un beso al cielo para mi ángel eterno.

Gracias Marina por estas palabras tan y tan bonitas que cada vez que las leo me emociona como en aquel instante en el altar. Juan siempre me decía lo grandes amigos que erais tú y Jon y hoy en su ausencia así lo palpó. Seguís a nuestro lado como el hacía con los suyos siempre pendiente y cuidando. Gracias pareja por todo
ResponderEliminarMuchísimas gracias de corazón por tus palabras y por confiar en mí una vez más. Fue un honor poder leer esta carta para Juan, y todo lo que escribí nació del cariño inmenso que le tengo y del vacío que ha dejado en todos nosotros. Él siempre estuvo pendiente de los suyos, con esa manera tan sincera y tan noble de cuidar y es muy bonito sentir que seguimos unidos a él a través de vosotros. Os quiero mucho❤️❤️
EliminarHay que bonito me hiciste llorar😭 que amiga tan linda incondicional Marina escribes hermoso no lo dejes llegarás lejos un abrazo
ResponderEliminarMuchísimas gracias por tu mensaje de verdad. Me alegra saber que el texto te llegara tanto.
EliminarSeguiré publicando más por aquí.
Un abrazo. 🤍