Páginas

jueves, 27 de noviembre de 2025

😔 Una Noche Más... (El Consuelo en la Escritura)

Querida Silvia (YO):

Una noche más te sientas frente a unas hojas en blanco, bolígrafo en mano, ojos llorosos y el corazón 💔.

Una noche más te sientas con el firme deseo de encontrar consuelo entre estas líneas, a pesar de saber que acabarán apiladas en tu mesa sin que seas capaz de leerlas nunca más, o al menos no por ahora 😭.

Mientras deslizo mi bolígrafo suavemente y despacio, intento llevar mi mente a un ritmo más relajado, donde los pensamientos no se amontonen unos encima de otros, yendo de un lado a otro sin saber el porqué. No existe la tregua: recuerdos, culpa, imágenes, olores que te llegan inesperadamente... todo absolutamente todo me recuerda que ya no estás aquí.
Me siento cansada, cansada de no poder desconectar mi mente, de despertarme a mitad de la noche, pensando en ti. Con el corazón encogido, un nudo en la garganta que no me deja respirar y una lágrima que se aferra para no deslizarse por mi rostro.

Siento que les estoy fallando a todos los que un día me dijeron que puedo, porque soy fuerte.

Siento que me estoy fallando a mí misma por no poder sentir un alivio, por pequeño que sea.

Siento que el simple hecho de pensar en tener que celebrar las Navidades, porque tengo un hijo de 6 años que necesita seguir creyendo en la magia, es una falta de respeto a mi niño. Y hermanos mayores.

Pero a la vez sé que si algo le gustaría a él, es ver a su familia brindar y, sobre todo, ver a su tete (hermano), disfrutar y sonreír.

En la soledad de la noche, intento encontrar el silencio que el día me roba, pero la luna sabe, igual que el sol, que no lo consigo.

Sé que desde el cielo, mi rubio está muy orgulloso de mí y de todos los que lo quisimos.

Sé que mi rubio desde el cielo me guía a cada paso para que pueda llegar a mis metas y encontrar la fuerza que a veces siento que no llega, y de repente, ahí está.

Te quiero, Juan.
Te quiero, mi rubio.

Seguiré luchando y caminando hasta hacer justicia.

lunes, 24 de noviembre de 2025

💔 Si Pudiera Pedir un Deseo: Serias TU



Si me dieran la oportunidad de pedir un solo deseo, la elección sería inmediata, sin duda alguna: volver a verte.

No pediría fortuna ni fama, solo la gracia de una despedida. Verte una última vez, abrazarte y fundirme en ese gesto de paz, fortaleza, amor y absoluta admiración. Solo un instante para volver a olerte, para mirarte a esos ojos que lo decían todo y susurrarte ese te quiero, rubiales, esperando escuchar tu eterna respuesta: para siempre, mamasita bonita.

El Despertar Imposible

Ojalá todo fuera una pesadilla de la que pudiera despertar, donde mis mensajes de WhatsApp todavía encontraran una respuesta. Donde mis plegarias hubieran sido escuchadas y el tiempo se hubiera detenido.

Sé que este deseo es imposible, lo sé en lo más profundo de mi alma. Y aunque veas mi rostro firme, te prometo que por dentro estoy rota en mil pedazos. Busco desesperadamente cómo volver a juntarlos, pero la verdad es devastadora: no puedo ni podré. Siempre me faltará una pieza esencial, la más vital de todas: tu esencia.
Que Dios me perdone por pedirle que me devuelva un ángel.
Sé que fuiste llamado para ascender, para tomar tu lugar en el trono del cielo y encontrar la paz eterna. Pero aquí, en la tierra, tu ausencia duele de una manera atronadora. Es una pérdida que nos ha dejado completamente devastados.

El Guerrero Vencedor

Siempre fuiste un ángel de persona: noble, bondadoso, leal amigo, familiar, atento y cariñoso. Tu carisma y esa sonrisa eran únicas en el mundo. Por eso, mi corazón lo sabe: no fuiste vencido. El amor siempre gana, y hoy, más que nunca, demostraste ser el Guerrero Vencedor.

Nuestra unión siempre ha ido más allá de lo físico. Es un lazo inquebrantable que nació cuando te uniste a mi alma a través del cordón de la vida, el mismo cordón invisible que hoy nos mantiene profundamente unidos.
Gracias, mi amor, por estos 18 años, 4 meses y 4 días de vida compartida.
Un Beso al Cielo
Sé que desde el cielo, guiarás nuestros pasos. Sé que te sientes inmensamente orgulloso de todo lo que estamos logrando. Pero es ese mismo orgullo que sentimos por quién fuiste, quién eres y quién serás el que nos mantiene en pie aquí abajo.
Te envío un beso inmenso al cielo.

Y por favor, recuerda una cosa al acostarte: ponte colonia para soñar bonito... para soñar CONMIGO.

Hasta que la última estrella se apague.

domingo, 23 de noviembre de 2025

Para mi angel de la guarda.🪽

Texto leído en la misa del día 18/10/25 en honor a Juan.

Hoy quiero regalarte un pedacito de algo que tanto amabas: mi forma de escribir. 

Desde que te fuiste me he dedicado a escribir cartas al cielo y esta es una de ellas:


Hola, angelito mío.👼🏻

Hace ya casi dos meses desde que el mundo perdió tu presencia…

Dos meses desde que apagaron tu sonrisa, tu mirada, tu luz.

Dos meses desde que todo pesa más, porque vivir sin ti duele demasiado.


En este tiempo, me he sentido egoísta por reír, por bailar, por conducir, por soñar… por sentir: sentir cómo el aire acaricia mi piel, cómo las olas rompen en mi pecho. Me dolía sentir tanto, hasta que comprendí que debo vivir cada instante por ti, porque tú ya no puedes.


Apareciste en mi vida en el momento más adecuado, junto a tu alma gemela, tu amigo, tu hermano Adonis. Juntos éramos todo.

Y dime, ¿cómo se aprende a vivir sin tu todo?


Desde entonces, muchas veces me he imaginado hablando delante de toda tu familia y tus amigos. Pero jamás pensé que tú no estarías a mi lado, llorando mientras me escuchabas halagarte en ese día que tanto habías soñado: el día de tu boda.


Siempre imaginé las palabras que le dedicaría a tu mujer, recalcándole la suerte que tendría al casarse contigo…

Pero no pudo ser así en esta vida.

Hoy me toca hablarte a ti, a tu alma y a tu memoria.


Por cierto Juan, ha sucedido.

Tu madre se ha convertido en mi apoyo incondicional, en mi refugio.

Tenías tanta razón cuando decías que nos llevaríamos tan bien… que duele.

Duele porque, de alguna forma, encontrarnos así también es encontrarte a ti.


Me rompe en mil pedazos pensar que jamás se va a poder cumplir nada de lo que soñamos juntos.

Nunca vas a poder ser el tito Juan que tanto querías, que tanto exigías ser, de nuestro soñado hijo.

Al menos me reconforta saber que te encanta el nombre que le pondremos algún día.


Sin embargo, me desespera saber que no volverás a abrazarme.

Ya no tengo a dónde correr cuando tengo algo que celebrar, ni tampoco cuando necesito uno de tus consejos únicos, Juan.

Me faltas en todo y para todo.


Siempre has sido, y siempre serás, la amistad más pura, sincera y desinteresada que he conocido. 

Gracias por traer de vuelta a Núria a mi vida. Solo tu comprendías la profunda ausencia que sentía.


Te sentimos cuidándonos desde el cielo en cada paso que damos.

Y aun que duela aceptar que ya no estás aquí, sé que sigues conmigo.

En cada canción que suena en el momento justo, en cada puesta de sol que parece tener tu color, en cada abrazo que me llega cuando más lo necesito o en cada corazón que encuentro a lo largo del día.


Tu luz no se apagó Juan, solo cambió de forma.

Ahora brillas distinto, y sigues iluminando nuestro camino, como siempre.


Créeme cuando te digo que te he buscado en mil rostros, y ninguno ha tenido el valor de asemejarse a ti siquiera.


Y te prometo que mientras yo viva, tu nombre, tu risa y tu bondad jamás serán olvidados.


Gracias por haberme dado en vida el placer de ser tu mejor amiga.


Te quiero para siempre.

Un beso al cielo para mi ángel eterno. 

🫶🏻✨🕊️


viernes, 21 de noviembre de 2025

Tres meses sin ti mi rubiales

💔 Tres Meses en la Tormenta: La Pesada Armadura del Duelo

Han pasado tres meses. Tres meses intentando seguir caminando tras tu ausencia.
Aquí estoy, aquí estamos, lidiando con esta nueva realidad. No encuentro la manera de seguir adelante, de gestionar esta armadura tan pesada que me toca soportar y arrastrar día a día, solo para intentar protegerme de este dolor que lo arrastra todo a su paso.

🛡️ La Batalla Contra la Culpa
El duelo se siente como una lucha constante con una sensación que lo consume todo: la culpa.

Intento sonreír y, de repente, un velo de culpa cubre todo mi ser.
Intento hacer un plan con unas amigas y, una vez más, ese velo me envuelve.

De repente, me encuentro luchando contra mi propia mente, esa que no descansa ni un instante. Son pensamientos que están 24/7 y simplemente no me permiten escuchar a los que me rodean.

🔇 El Ruido Interior vs. el Mundo Exterior
Me abruman los ruidos, las voces... 

Siento que tengo suficiente con simplemente oír mis propios pensamientos. Estoy en guerra con el silencio y con el estruendo a la vez.

🎄 El Desafío Inminente: Las Fiestas
Ahora, se acercan las fiestas. Empieza a oler a Navidad, y ese es otro desafío más que se planta ante mí.


Si por mí fuera, apagaría las luces y no celebraría absolutamente nada. Este 2025 me ha quitado lo más valioso que tenía: un hijo.

Pero sé que hay un niño de seis años que debe seguir creyendo en la magia de la Navidad. En que Papá Noel llegará como cada año, y los Reyes también.

¿Cómo lo haremos? No lo sé.
Pero sospecho que como lo hemos hecho hasta ahora: en familia, unidos.

❤️ Nada Volverá a Ser lo Mismo
Te encantaban estas fiestas, te encantaba cantar con el karaoke... Sé que nada será lo mismo sin ti, pero en realidad, nada será lo mismo nunca más.
Te quiero, rubio.

🔗 Conclusión: Encontrando Fuerza en el Amor
Esta es nuestra realidad, cruda y sin adornos. Pero también es la prueba de que el amor, aunque duela, sigue siendo la fuerza que nos mantiene unidos y en pie.

Si estás leyendo esto y te sientes identificado con el peso de la armadura o la lucha contra la culpa en el duelo, quiero que sepas que no estás solo.
Si te apetece, deja un comentario. 

Cuéntame cómo gestionas el ruido mental o cómo enfrentas estos desafíos en las fechas señaladas. Juntos, hacemos este camino un poco menos solitario.

Gracias por leer.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Y todo cambió el 21-08-25

​💔 I. El Corazón que se Niega a Creer

​Como expresar estas palabras, como escribir este texto, si me niego a creerme que es real, si me niego a aceptar que debo estar aquí sentada, escribiendo este texto, con el corazón en un puño y el alma rota.

​Como os cuento, que nuestra bonita historia de madre e hijo, se terminó aquí en la tierra.

​Como os cuento, que hoy mi segundo hijo Juan de 18 años es una estrella, la más bonita del firmamento.

​No sé cómo lo haré, seguro que lo reescribiré mil veces, pero aquí estoy, esta es mi forma de ir sanando, me abro frente a estas líneas de corazón a corazón.

​📰 II. El Instinto y la Peor Noticia

​Gracias por seguir leyendo. Un jueves de agosto, parecía un jueves más como cualquier otro, hasta que llegó ese maldito instante en el que leo en Instagram: "apuñalamiento con víctima mortal de 18 años". Os juro que el corazón me dio un vuelco y un escalofrío me recorrió. Ilusa de mí, le reenvié la noticia a mi hijo, sin querer imaginar que mi instinto era real.

​Ahí empiezan mis sospechas, cuando me entero que los amigos han llamado al hermano mayor. Les devuelvo la llamada y no hay respuesta. Mi corazón late cada vez más rápido y a la vez más lento.

​Unos segundos después, llega la peor noticia: Juan anoche fue apuñalado en el corazón.

​🏥 III. La Carrera al Vacío y la Denuncia

​Grito, caigo en un mar de lágrimas, mi cuerpo siente que se desvanece, pero me levanto con mis hijos y salgo corriendo al hospital (Arnau de Vilanova, Lleida). A lo largo del camino, me llama por teléfono una desconocida y me da el pésame. No entiendo nada, no entiendo la falta de tacto, no entiendo dónde queda que alguien te avise.

​Llegamos al hospital. El chico que nos atiende, nos dice que está en quirófano. Nos dan un pequeño aliento. Pienso: "Vamos Juan, es fuerte, podrá". Mentira: Juan había fallecido a las 03:59 y yo llegué al hospital sobre las 11:00. ¿Por qué no hay nadie que nos diga qué había pasado? ¿Por qué dejan pasar tantas horas sin avisar? ¿Por qué te machacan con anuncios de que debes llevar un número de contacto de emergencia, si luego no lo usan? Yo era el número de contacto de emergencia de mi hijo, él confiaba en que yo estuviera ahí si algo pasaba, y no pude, no me dejaron.

​🗃️ IV. La Negación de la Despedida

​En fin, entre incertidumbre, rabia, llantos y mucho dolor, pedimos ver el cuerpo de nuestro Juan. Nos dicen que sí. Mentira: ya no estaba en el hospital, se lo habían llevado a hacer la autopsia.

​Una bofetada más. ¿Dónde queda el poder llorar a tu hijo fallecido? ¿Dónde queda el empatizar por un momento con el dolor de los familiares?

​Ves que pasan las horas, y nadie te informa de nada. Ves llegar mil papeleos que hacer, que te niegas a hacer, pero el tiempo corre en tu contra, no hay tiempo de pensar, es ahora o es ahora. Y las horas siguen pasando, y tú no puedes ver a tu hijo, y tu corazón siente: "hasta que mis ojos no lo vean, no lo creo", espero ese mensaje, donde me diga: "ven a buscarme, ya estoy".

​Una vez más ilusa, ese mensaje nunca llegará, y en el fondo lo sabes, pero no quieres.

​🙏 V. Media Hora de Intimidad

​Llega el viernes, más papeles. Seguimos sin ver a nuestro hijo. Recuerdo: fue atacado el jueves a la 01:00, fallecido a las 03:59, y hasta el viernes a las 18:00 no lo vemos, media hora antes de abrir el tanatorio.

​Un tanatorio, que estaba lleno de amigos y familia, lógicamente. Un tanatorio que estaba esperando despedirse. Igual que su familia. Pido un poco de espacio e intimidad, y entramos.

​Ahí estaba él, con semblante tranquilo, vestido con su traje de militar. Mis ojos, mi corazón, mi alma quieren creer que eso no es real, que no es Juan. No puedo entender por qué él, no puedo entender por qué así.

​Y ahí, dentro del cristal, apoyo mi cara, y lloro, lloro con tu familia como nunca hemos llorado. Mis piernas tiemblan, mi mente se nubla, siento que me desvanezco.

​🛡️ VI. La Pantera Negra y la Lucha Continua

​Miro a mi alrededor, los abuelos, Tati, tus hermanos, están inmersos en un mar de dolor y desconcierto. Siento una vez más esa pantera negra, que me pide, guerrear, y sostener a tu equipo.

​Si hay alguien que lleva el timón del velero, tarde o temprano habrá quien lleve las velas y así navegar más cómodamente. A pesar de las tormentas y el cansancio, se logra.

​Ahora nos toca ese instante en el que simplemente sientes y no dejas de repetir: No debería ser así. No es ley de vida.